Redacción, 26 de octubre.- La creadora de contenido cubana Flor Danay Hernández Ochoa, conocida como “La Flor de Cuba”, relató que dejó la isla tras una historia marcada por la precariedad, problemas de salud mental y la decisión de separarse de sus hijos para buscar un futuro para su familia.
En un testimonio, colgado en sus redes sociales, Hernández Ochoa afirmó que creció en un edificio apuntalado y declarado inhabitable desde hacía más de 50 años. Recordó que la máquina de coser de su madre era una señal de estabilidad económica en un hogar sin lujos: si sonaba con frecuencia, existía la posibilidad de comprar algún juguete ese mes.
La influencer señaló que atravesó un embarazo adolescente y que, ante los bajos ingresos de profesionales en Cuba, vendió productos de aseo en las calles. “Me daba el dinero que no ganaba ni un cirujano, ni un ingeniero, ni un licenciado en mi país”, sostuvo.
Flor Danay Hernández Ochoa contó que durante ese período consumió drogas y atravesó por situaciones depresivas. También dijo que estuvo internada en cuatro hospitales psiquiátricos de La Habana y que ingresó en rehabilitación en más de cuatro ocasiones.
“Supe lo que era no tener rumbo, no tener autoestima, no saber qué era lo que quería hacer en la vida”, expresó. Según su relato, además de enfrentar las consecuencias de sus adicciones y problemas de salud mental, lidió con el juicio de su entorno y con la sensación de ser “la vergüenza” de su familia.
La creadora de contenido sostuvo que su identidad pública surgió de esas experiencias. “La Flor de Cuba no se inventó, no fue un golpe de suerte. La Flor de Cuba se formó con hambre, con golpes, con pérdidas”, afirmó.
Hernández Ochoa explicó que ingresó a las plataformas digitales con el objetivo de modificar su situación y apoyar a sus familiares. “Entré a reescribir mi historia y a cambiar para siempre mi futuro y el del resto de mi familia”, dijo.
En ese proceso, planteó que dejó de asociar el sufrimiento con una aspiración personal. “Ya no romantizo el sufrimiento, ahora romantizo la paz”, afirmó.
La cubana aseguró que su salida de la isla implicó una separación de sus hijos, su madre y otros familiares. Según explicó, tomó esa decisión con la expectativa de evitar que las nuevas generaciones atravesaran las mismas carencias que ella padeció.
“La maternidad cubana nunca va a ser normal, porque nada en Cuba es normal”, sostuvo Hernández Ochoa al referirse a las dificultades de criar a sus hijos desde la distancia.








