Redacción, 12 de octubre.- El ELN habría ampliado su margen de acción en la Alta Guajira tras la caída de alias Bendito Menor, ocurrida el 4 de septiembre junto a su pareja, alias La Bebecita, y dos escoltas, que debilitó fuertemente la estructura de Los Pachenca.
De hecho, una investigación adelantada por el diario El Colombiano consultó fuentes de las comunidades de Nazareth y Siapana, que señalaron que el debilitamiento de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (Acsn) abrió espacio para nuevos hombres armados y controles en comunidades del norte de Uribia.
Todo parece indicar que la salida parcial de las Acsn no implicó que el Estado retomara el control del territorio ni que desaparecieran las economías ilegales. El reacomodamiento ocurre en una zona conectada con Venezuela, donde la guerrilla ya mantenía una presencia histórica vinculada al narcotráfico hacia el Caribe y a negocios transfronterizos.
La subestructura Javier Cáceres, a la que pertenecía Bendito Menor, tenía cerca de 170 integrantes entre hombres armados y redes de apoyo. Sus rentas principales provenían de la extorsión, el narcotráfico, el control de corredores y el tráfico de armas.
Sin embargo, la ofensiva contra la organización comenzó antes de la muerte de su jefe. En abril de 2026, nueve integrantes de su anillo de seguridad y de su red de apoyo fueron abatidos en la vereda Kamuishisain, en Uribia, durante una operación que el Ejército presentó como un golpe decisivo contra el frente Javier Cáceres.
Después se produjeron nuevas capturas y, el 21 de septiembre, fue detenido alias Cholo, identificado como segundo cabecilla de las Acsn. Días más tarde, el Gobierno ordenó el traslado de 76 personas recluidas en cárceles del Caribe por sus presuntos vínculos con la estructura, al considerar que podían continuar impartiendo órdenes desde prisión.
Una fuente con conocimiento de Nazareth sostuvo a El Colombiano que las células de las Acsn presentes en la Alta Guajira y en el casco urbano de Uribia comenzaron a retirarse después de esos golpes. Ese repliegue habría dejado disponible un territorio en el que otros grupos armados ya contaban con capacidad de actuación.
El Clan del Golfo también habría intentado aprovechar el escenario, en medio de su disputa con las Acsn, pero encontró al ELN instalado en la zona, según una de las fuentes consultadas.
Paula Tobo, investigadora de la Fundación Ideas para la Paz, explicó al medio nacional que La Guajira no está dominada por una sola estructura armada. El departamento reúne al menos cuatro actores con algún grado de influencia y la presencia predominante cambia según la subregión.
Las Acsn han tenido una incidencia fuerte en sectores asociados con Dibulla y Riohacha, mientras que el ELN adquiere mayor presencia hacia la frontera con Venezuela. Para la investigadora, la actuación de esa guerrilla en La Guajira es más discreta que en el Catatumbo y no reproduce el modelo de confrontación abierta que mantiene allí contra el Frente 33.








