Madrid, 3 de octubre.- El Gobierno ha puesto en la diana de su nueva política de vivienda a los grandes inversores. De hecho, uno de los decretos Maricarmen endurecía la fiscalidad de uno de los instrumentos más usados para inyectar fondos en el mercado inmobiliario, las socimis, un viejo anhelo del ala más a la izquierda del Gobierno.
Sin embargo, la medida, de no haberse derogado, hubiera tenido un impacto más bien estético, ya que, según un análisis de EL MUNDO, no hubiera recaudado ni diez millones de euros anuales, dentro de los límites que aplican a las estimaciones lo ambiguo de la redacción del decreto.
El aumento impositivo elevaba del 15% al 25% el impuesto sobre los beneficios no distribuidos de aquellas socimis que se dediquen de una manera u otra al residencial, ya sea mediante alquileres destinados a vivienda o alquileres de temporada o pisos turísticos. Sin embargo, de las 106 sociedades cotizadas bajo este régimen, apenas 21 se dedican a la vivienda, mientras otras tienen una exposición muy limitada y su aportación a este impuesto se presupone baja y difícil de conocer, incluso para las propias empresas.
De las diez mayores socimis, solo Vivenio está dedicada al residencial y hubiera terminado, tomando de referencia los resultados de 2025, pagando dos millones adicionales frente a un beneficio de 75 millones. Entre los grandes actores con exposición residencial destaca el incipiente negocio de alquiler de temporada de GMP.
La otra socimi que tiene una exposición relevante a vivienda es especialmente simbólica porque se trata de Testa, empresa creada por Blackstone, uno de los fondos con mayor exposición en vivienda tras la compra de viviendas protegidas en Madrid. La sociedad lleva dos años en pérdidas, por lo que no tributa por sociedades. Fidere, otra de las mayores socimis residenciales de Blackstone, vendió este año sus viviendas a Brookfield.
El resto de socimis son de un tamaño mediano y pequeño, con activos por debajo de los 100 millones de euros. Dado que además reparten por ley el 80% de su beneficio para mantener el régimen de socimi, el montante a tributar es muy escaso comparativamente a otro tipo de empresas.
Otro elemento que no quedaría claro si tendría que pagar este impuesto son las residencias de estudiantes, un sector en el que hay socimis que han proyectado exposición como Colonial.
La reforma afecta a un número muy limitado de estas empresas








