Redacción, 15 de septiembre.- Michael J. Fox recibió el Premio Humanitario Bob Hope en los Emmy 2026 y protagonizó uno de los momentos más conmovedores de la noche, con un discurso en el que combinó la emoción, el humor y un mensaje sobre su lucha contra el Parkinson.
Ante una sala que lo recibió de pie, el actor —famoso por su papel de Marty McFly en la saga Volver al Futuro— se convirtió en el sexto ganador de este galardón en la historia de los Premios Emmy, un reconocimiento que la academia entrega a miembros de la industria por su labor altruista.
Antes de su aparición en el escenario, la ceremonia proyectó un video que repasó su trayectoria completa, incluyendo tanto su carrera actoral como su compromiso por encontrar una cura para la enfermedad que padece desde hace décadas.
Al tomar la palabra, Fox comenzó agradeciendo a su colega Julianna Margulies, con quien compartió reparto en The Good Wife. “Antes que nada, gracias a Julianna”, dijo. “Eres tan amable. Eres una gran compañera de actuación y lo pasé genial en esa serie. Y me alegro de no tener que lidiar con ningún maldito asunto legal nunca más en mi vida. Es difícil recordar esas palabras.”
Luego, con la misma cadencia irónica que lo caracteriza —y esto a pesar de los espasmos que la enfermedad le produce en pleno escenario—, Fox dedicó un pasaje a quien da nombre al premio.
“Primero, unas palabras sobre Bob Hope”, dijo. “Mis padres nacieron durante la Gran Depresión, en plena Segunda Guerra Mundial. Para ellos, Bob era más que un artista; fue un defensor desinteresado de los soldados y de las familias militares como la mía durante décadas. En Navidad, Acción de Gracias y otras festividades en las que podría haber estado celebrando con su familia, se presentaba para apoyar a las tropas en Berlín, Saigón y Oriente Medio, con una pata de pavo, un palo de golf y, si tenías suerte, con Lola Falana.”
El actor fue diagnosticado con Parkinson en 1991, cuando tenía 29 años. Ese dato, que el propio Fox ha narrado en distintas ocasiones, volvió a cobrar peso en su discurso de aceptación, cuando explicó que al principio eligió el silencio.
“Él encarnaba todo aquello en lo que llegué a creer años después”, dijo sobre Bob Hope. Y añadió: “Cuando las cosas se ponen difíciles, uno se presenta, ayuda, y si además le añade un toque de alegría, mejor aún. No podía imaginar cómo estas lecciones resonarían en mi propia vida hasta finales de mis treinta, o casi finales de mis veintitantos, cuando mi esposa me ofreció un papel que yo buscaba. Al principio, mantuve en secreto mi diagnóstico de Parkinson. Me preocupaba que afectara mi trabajo y mi relación con el público”.
La respuesta del público fue la opuesta. “Me quedé asombrado por el apoyo de todos ustedes, me sentí muy animado, y no había perdido mi esencia. No podían arrebatármela”, afirmó Fox. Fue esa reacción la que, según sus propias palabras, terminó de convencerlo de que callar no era la única opción.
“Comprendí que aceptar esto no significaba que tuviera que rendirme. Simplemente significaba hacer todo lo posible por todas las personas que viven con esta enfermedad. Así que me propuse defender las necesidades de los pacientes, recaudar fondos y desarrollar una cura”, destacó.








