Washington, 2 de septiembre.- El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) detuvo a 2.197 personas en situación migratoria irregular en el estado de Nueva York entre el 27 de julio y el 29 de agosto de 2026. El resultado fue presentado públicamente el 1 de septiembre durante una conferencia de prensa en la ciudad de Nueva York por el secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, quien calificó la Operación Rotten Apple (“Operación Manzana Podrida”) como un éxito de la agencia federal.
Según el comunicado oficial del DHS, entre las personas detenidas había individuos con antecedentes o acusaciones vinculadas con homicidio, violación, abuso sexual infantil, secuestro, tráfico de drogas y otros delitos violentos. La dependencia no desglosó cuántos de los arrestados tenían condenas firmes y cuántos enfrentaban únicamente cargos o arrestos previos.
La Operación Rotten Apple fue un operativo de cumplimiento migratorio diseñado y ejecutado por ICE con alcance en todo el estado de Nueva York. Tuvo una duración de 34 días y, de acuerdo con la agencia, fue coordinada con socios federales sin participación de las autoridades estatales ni municipales.
El nombre del operativo alude a una expresión del inglés coloquial —“manzana podrida”— usada para referirse a elementos negativos dentro de un grupo. La elección del nombre forma parte del encuadre comunicacional con el que el gobierno federal presentó la acción ante la prensa.
Según el DHS, el foco estuvo puesto en individuos con historial criminal o acusaciones pendientes en el sistema judicial estadounidense o en el extranjero. La dependencia sostuvo que el operativo fue “deliberado, preciso y fundamentado en la ejecución legal de nuestra misión de seguridad pública”, según las palabras del director de la Oficina de Campo de la ciudad de Nueva York de Operaciones de Ejecución y Remoción de ICE (ERO), Kenneth Genalo.
El operativo se extendió entre el 27 de julio y el 29 de agosto de 2026, un período de poco más de un mes. El anuncio oficial tuvo lugar el 1 de septiembre, en una conferencia de prensa encabezada por Mullin en la ciudad de Nueva York.
La presentación contó con la participación de cuatro funcionarios federales: el secretario Mullin; Tom Homan, designado por la Casa Blanca como “zar fronterizo”; Kenneth Genalo, director de la oficina de Nueva York de ERO, y Philip Rhoney, director interino de la oficina de Buffalo de esa misma dependencia.
El comunicado oficial no especificó qué proporción de los arrestados fue trasladada a centros de detención, cuántos enfrentaban procesos de deportación en curso ni en qué estado se encontraban los procedimientos legales al momento del anuncio.
Homan dijo que los esfuerzos de ICE por remover amenazas a la seguridad pública “contribuyeron a la mayor disminución del crimen violento en la historia de Estados Unidos”, pero no presentó datos estadísticos independientes.
Genalo afirmó que “las políticas que obstaculizan la cooperación con las autoridades federales de inmigración comprometen la seguridad pública” y que ICE seguirá aplicando la ley federal. Rhoney, desde la oficina de Buffalo, agregó que esas políticas “crean riesgos evitables para los residentes, los agentes y los vecindarios de todo el estado”, según el comunicado del DHS.








