Caracas, 25 de agosto.- La presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció la noche del martes 24 de agosto la eliminación de las alcabalas policiales o “puntos de control” en las ciudades de Venezuela, dispositivos que en los últimos años se han convertido en un símbolo de extorsión, persecución y graves violaciones a los Derechos Humanos.

“Creemos que la seguridad debe garantizarse con mecanismos eficaces, profesionales y respetuosos de los derechos de las personas”, puntualizó Rodríguez, quien antes de los terremotos del 24 de junio había iniciado una consulta para reformar el sistema de justicia penal, y convocó a los ciudadanos a denunciar los abusos cometidos por policías, fiscales y jueces.

Aunque supuestamente concebidos para combatir la criminalidad, estos puntos de control se convirtieron en un verdadero quebradero de cabeza para los venezolanos.

“Las alcabalas son una de las herramientas más utilizadas en Venezuela por los cuerpos policiales para luchar contra el crimen, pero han sido empleadas en no pocas ocasiones para cometer actos de corrupción y extorsión y fechorías aún más graves, como ocurrió en 2005 y en 2006”, señala en un informe la ONG Acceso a la Justicia.

La asociación civil se refiere a un caso ocurrido en un barrio de Caracas hace exactamente 20 años, bajo el gobierno de Hugo Chávez, cuando funcionarios policiales masacraron a tres jóvenes universitarios que pasaron a bordo de un vehículo por una alcabala.

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